sábado, 23 de mayo de 2015

@Micro 7, "Gran cabeza"

Ya era pasada la medianoche cuando José atinó a observar su reloj. Su estado era deplorable pero era nada comparado con sus amigas, las cuales corrían y gritaban por la carretera sin parar. José solo las observaba, y a pesar de los sentimientos de deseo que tenia para ambas, simplemente atinó a caminar en la misma dirección, esperando de alguna forma llegar a su hogar.
Al pasar por el trayecto que los llevaría a la casa, vio como las dos amigas se enfrascaban en discusión con una estatua. Esta estatua correspondía a un cráneo gigante de alguien famoso, que al parecer la municipalidad de dicha ciudad le tenia respeto. José no tenia ni puta idea de quién era.
- ¡Que me estai' mirando, hüéon!.- le gritó una de sus amigas a la cabeza, la cuál solo les devolvía la mirada. Una de ellas, tomó una piedra de considerable tamaño y la arrojó directamente al cráneo - estatua, el cual salió desprendido de su pedestal, terminando en la carretera.

Impactados los jóvenes apreciaron como la cabeza rodaba por el suelo hasta unos metros mas allá. José no sabia si reír o llorar. Se sentía en problemas, quería dejar botadas a sus dos estúpidas amigas e irse corriendo, ojalá desnudo, pero José decidió ir mas allá de la cobardía. Tomó la cabeza con sus manos y la dejó dentro de un carro de supermercado. Sus amigas, que aun reían, observaron el momento del accidente.
Un camión de basura impactaba a José y al carro de supermercado, mientras que la gran cabeza volaba por los aires en dirección hacia sus amigas. Ambas, horrorizadas, vieron como la cabeza que rodaba hacia ellas no era la de la estatua, sino de José, su amigo jote que era conocido en toda la ciudad por ser cabezón. El cuerpo desparramado de José yacía en la acera, mientras que la cabeza - estatua quedó en el mismo lugar en donde debería estar su cráneo original.
José nunca lo supo, pero esta cabeza era de un familiar muy antiguo, tío de su abuelo mas bien, el cual falleció atropellado por una carreta hace mas de 100 años en el combate naval de Iquique. También perdió su gran cabeza.

viernes, 22 de mayo de 2015

@Micro 6, "Estafa"

Sus ojos lagañosos lograron abrirse después de un productivo sueño. Los rayos de luz no entraban a la pieza por lo que decidió, con el primer esfuerzo del día, abrir la cortina levemente.
Al hacerlo, aprovechó de hacer lo mismo con la ventana (su olfato le hacia comprender que su habitación apestaba).
Su oído, en este momento, captó una trifulca en la casa vecina, "La hüeá rara"–pensó aún medio dormido– "Recién son las 8 de la mañana". Sin mas preámbulos, comenzó a oír detenidamente lo que ocurría:

- ¡Pero si eso le va a servir!– decía el primer hombre, al parecer, un poco mas viejo.
- ¡Pero yo no quiero eso!– le respondía airadamente el otro desconocido personaje.
- A ver... pero yo se lo puedo arreglar... por 50 mil pesos.
- ¿¡Uste' está loco Don Andrés!?– fue lo último que oyó hasta que una lluvia de golpes y forcejeos se escucharon.

Era desconocido para este individuo si "Don Andrés" iba ganando la pelea o su vecino, por lo que decidió salir a su patio con lo que tenia puesto. Colocó la escalera cerca de la pared y subió hasta quedar casi de pie sobre ella, lo que le permitió tener un panorama claro de la situación. Decepcionado, observó la escena.
Su vecino, que tanto respetaba, era follado por Don Andrés a tal punto de que sus ojos estaban totalmente fuera de sus cuencas. Ni siquiera el apretado pantalón de pitillo de su vecino fue impedimento para que el añejo miembro de Don Andrés lo atravesará de par en par.
Consternado, el sujeto comenzó a bajar la escalera sin antes vomitar el patio de su vecino, "Preferiría despertar viendo esto que tener que levantarme a las 8 para ir a clases"– pensó el somnoliento amigo.

@Micro 5, "Cubeta"

Los sentidos no eran capaces de captar lo helado de la noche ni el frío de los escalones; los sentidos estaban ahogados en alcohol. Estos sentidos correspondían a tres amigos que se divertían durante la noche, los cuales decidieron descansar a un costado de la calle después de tanta jarana. Su ropa apestaba a humo, sus poleras mojadas por la cerveza, pero un objetivo seguía siendo claro... aun debían morir.
Uno de los presentes comenzó a tambalearse. Al consultarle si se encontraba bien, solo se obtenía de respuesta gruñidos etílicos propios de un borracho. Sin querer parecer un vagabundo de aquellos con su constante tono de piel rojo por el vino, prefirió vomitar en un recipiente que tenia a mano en vez de hacerlo en la calle; este correspondía a una cubeta que había en el lugar.
Su bilis mezclada con cerveza subía y bajaba para terminar de a poco en dicho recipiente, el cual se llenó un poco mas de la mitad. Ya exhausto, sus amigos solo reían de su proeza, mientras su amigo dejaba la cubeta a un costado, sintiéndose triunfador.
Al cabo de unos momentos, una amable persona que se dedica a limpiar los vidrios se acerca a buscar algo, percatándose del horror. La cubeta de esta persona trabajadora, herramienta para ganarse unos pesos en esas turbias noches, yacía repleta de vómito mezclada con el limpiavidrios barato que tanto había costado comprar.
A lo lejos, los amigos escuchaban unos reclamos, algunos insultos... hasta que notaron algo. El objetivo había sido cumplido... habían muerto.

@Micro 4, "El ocaso de las botellas"

Ambas botellas de pisco miraban con sufrimiento como su contenido se acababa, era cosa de minutos para que sus vidas terminaran en el lugar que mas temían, la fábrica de reciclaje. Los recuerdos de un sinúmero de botellas yacían en sus transparentes pieles, que resistían constantemente los embates de asquerosos tentáculos pegajosos de seres horribles. Rezaban, eran lo único que podían hacer.
Una de las botellas no soportó la presión y saltó al vacío, pero desconocía la rapidez de un ser borracho como ellos, él cual la atrapó en el aire y acercó a su especie de hocico nauseabundo el cerebro de una de las botellas, succionando su contenido. La otra botella lloraba y lamentaba la pérdida de su gran amigo; llanto que se transformó en terror al saber que era su turno.
El cadáver de su amigo yacía en las manos de esa sucia bola de olores el cual, por razones desconocidas para la botella, fue reventado contra una mesa y que luego fue usado por el ser repugnante para, al parecer, asesinar al otro monstruo.
La escena era repulsiva. Su amigo medio muerto era insertado en aquella carne infectada, mientras que un líquido rojo ensuciaba todo a su alrededor. La botella no soportó esto, desmayándose.

Para su suerte, renació. La botella había sido procesada en la planta de reciclaje para ser vuelta a usar. La botella se sentía bien, contenta, no recordaba nada y ya era libre. Su celebración no duró mucho cuando apreció su reflejo en la vitrina. Decía claramente en su etiqueta, "Pisco La Serena".

- ¡Nooooooooooooooooooooooooo!– exclamó la nueva botella.

@Micro 3, "Temerarios"

Ya no quedaba mas infusión de té, "¡pero aún quedaba todo el resto del día para disfrutar!"– pensó Andrés luego de pasar un divertido momento junto a sus amigos. Al dirigirse cada uno hacia sus respectivos hogares, el sol lo apremiaba. Una suave brisa recorría toda la plaza y se sentía en maravillosa forma. Mientras se aproximaba al final de esta, logró divisar un colectivo, el cual desde que él había llegado a la plaza se había percatado de su presencia, al cual no le tomó importancia. Ahora (luego de esa hora de diversión) el colectivo seguía igual, en la misma posición, con la puerta abierta y el chofer adentro. Este, no se movía.

Andrés comenzó a caminar lentamente hacia el colectivo. Una extraña fuerza se apoderó de él, quizá por el té o simplemente porque era un idiota, pero Andrés realizó la acción mas incoherente que cualquier ser humano podría haber pensado. Andrés sacó al chofer inconsciente del automóvil lanzándolo al suelo, el cuál parecía que había sufrido un infarto. Posteriormente, tomó control del colectivo y partió. Sin un destino claro, Andrés pretendió ser un chofer de colectivo por un día. Para su mala suerte, se estrelló 2 minutos después contra la reja de su casa. Algo atontado, consiguió salir del vehículo antes de que este hiciera explosión, destruyendo el frontis de su patio.
Andrés no sabia manejar.

@Micro 2, "Pijama"

Jacinta  estaba llegando del trabajo, cansada y somnolienta. En verdad deseaba dormir tranquila hoy pero debía ver a su hijo antes de descansar. Roberto le había dado muchos problemas últimamente, había entrado a la edad del pavo y nada lo sacaba de la pieza, a excepción de ir a clases. Se encerraba durante horas pero la psicóloga le dijo a Jacinta que, "Hay que darle su espacio". Tan solo se acercó a la puerta de su pieza y le dijo:

- ¡Roberto!, llegué cariño. ¿Estás bien? ¿Necesitas algo?– preguntó Jacinta, sin mucha esperanza de que le respondieran. Al cabo de unos momentos, escuchó.
- Si– le dijo Roberto, con un tono desinteresado– estoy bien, gracias.

Pasado un rato lo llamó para tomar once pero esta vez no obtuvo respuesta. Ya se estaba comenzando a fastidiar cuando decidió abrir la puerta. "Que se joda esa puta zorra psicóloga" pensó para sus adentros. Al momento de abrir la puerta nada vaticinó lo que veria. Roberto, su único hijo, el que alguna vez fue un regalo de dios, se encontraba acostado con un pijama de conejo realizando el acto de la masturbación. En ese preciso instante, sus miradas se encontraron, la cara de espanto de Roberto no era muy distinta a la de su madre. Pero, antes de que pudiesen decirse algo, un golpe en la nuca dejó inconsciente a Jacinta.
Pasaron exactamente 25 minutos hasta que ella comenzó a recobrar el conocimiento. Estaba atada a una silla, sus ojos vendados pero su boca estaba libre.
- ¡Roberto!– exclamó con desesperación– ¡Hijo!, en donde estás, ¡contéstame!.
- Cállate mamá– la voz a sus espaldas la asustó.
- Que... ¿Quién eres?...¿Porqué estoy aquí?– Jacinta estaba aterrada, tan solo quería saber qué pasaba mientras forcejeaba con las ataduras.
- Oh madre, tu siempre lo has sabido– En este instante, su silla se gira y le destapan los ojos. Era Roberto, su hijo era un adulto, lo podía reconocer, sabia que era él. "Pero como... ¡imposible!".

- Así es madre, ya no seré mas torturado por ti. Esto... es un adiós– Le dijo su único hijo antes de inyectarle una dosis letal de clorinda directo a sus venas.
Jacinta, en este momento, recordó todo. Sus terapias con la psicóloga, el pijama de conejo, la masturbación. Jacinta había abusado de su hijo todos estos años hasta la edad de los 25, donde se reveló de su opresora la cual lo disfrazaba de conejo para mantener relaciones incestuosas de manera obligada. Roberto ahora es libre y feliz. Jacinta, por otro lado, aun está desaparecida.

@Micro 1, "Exceso"

Alrededor de las 3 de la mañana ya nada importaba y lo único que evitaba a Karina de irse contra el suelo era su fiel amigo, Gustavo, ambos ahogados en alcohol producto de su cumpleaños. Llevaban caminando ya 2 horas de manera tortuosa, el carrete había comenzado hace un mes y Karina no estaba de cumpleaños hasta en dos meses más, pero eso no era impedimiento para celebrarlo antes.
Gustavo, ya cansado de ser un mero amigo, decidió declararse luego de acompañar a Karina durante todas estas semanas de distorsión. Siendo las 4am, Gustavo decide dar el paso final y le declara su amor, manifestando aquellos sentimientos ya guardados de antaño, dejando salir todas sus emociones para su, ya mas que ebria, amiga.

Fue en este momento en donde pasa un auto a gran velocidad y les deja un paquete a sus pies.  Lo único que escuchan antes de que este desaparezca de su vista es "¡Búsquenmeeeeeeee!". El contenido era incierto, estaba oscuro, ambos ebrios, difícil saber de que se trataba todo esto. Lamentablemente, para Gustavo, sus conexiones neuronales no le permitieron realizar la sinapsis correspondiente de que, un paquete extraño arrojado a altas horas de la madrugada con alguien gritando, quizá no sea buena idea abrir. En un segundo las vidas de ambos terminaron y se fundieron en un ensordecedor grito, acabando con ambos amigos y, con Gustavo maldiciendo todo el tiempo que espero para nada... Así es, el paquete en cuestión era una bomba la cual estalló en mil pedazos desintegrando los cuerpos de un amor no reconocido por el ángel Gabriel.

¿Quién era el que lanzó la bomba y gritó aquello? Pues nada mas que el amante de Gustavo, Alonso, su primo homosexual sediento de venganza. ¿Porqué gritó eso? Ni él lo sabe, también estaba ebrio.

miércoles, 1 de abril de 2015

En pro (ojos cerrados)

Tormetnas se calamna a apesar d elo que te ordendnad desde sdistintos puntos de la monta.a Sin embargoe res capaz de crear, cncretar todo lo que te dicen desde latierra hasta el cielo. SAlla ves lo que se percibe, lo que te ven, lo que te miran, es todo parte de un sinnumero de coordenadas que se fomentan a rai z de lo que haz hecho.
Espor ello que no nos detenemos ni nos motivamos respecto a loq ue te dan,m es necesario! te dicen  pero al verdad es que uno esper amucho ams de lo que te traen aca..
Vuelto y salto, hacia eso, se desgattar pero igual alcanzo a obtener todo lo que me dictan.
A pesar de ello peudo ser parte de u proceso mucho mas antinatural del que creaia que existia. Es por ello que puedo retransmitir hacia el reto del planeta lo que ahora esta pasando por el pequeño canal que esta tan cerca de sus dos paredes llenas de surcos y mas, que se exitienden mucho ams allá de lo que tyo creia posible... no se detienen, es bueno, que no se detenga algo asi... eso eicen, que se exitene madas y mas alla, en pro de todos y todas... en pro.

En proceso

Y asi nos sobornamos, con ese mismo aire (...)

Una vuelta mas

Así es el reinicio. Años y mas años, pero pensé que esto no debería morir.
Sin duda los latidos se han acelerado pero el tiempo permanece inamovible, como si no existiera.
Mis ideas han progresado, pero la verdad es que mi escritura no. He optado por otras cosas mas extensas pero no malas.
Este es el segundo comienzo, que perdure.
La nueva temática es esta: el tiempo y como no acaba jamás.